Yo existo debió ser el título de la presente
reflexión. Sin ánimo de contrariar la fe de ninguna persona, me propongo
exponer mi particular forma de analizar nuestra existencia. Para ello , me voy
a valer de un precepto del filósofo René Descartes: Pienso…luego existo. El primer asunto que se me viene a la
mente es que las plantas y animales , a los cuales hemos catalogado como entes
inferiores, también los hemos segregado de nuestra facultad de razonar. Pero
cabe la duda: ¿Qué es la razón ?.
El ser humano ha promulgado a la razón como
un derecho divino y absolutamente suyo: “Sabemos “ diferenciar entre el bien y
el mal. Las demás criaturas no saben que existen, ni mucho menos se preocupan
por su existencia; pero allí están. El principio basta para corroborar nuestra
propia existencia, siempre y cuando pensemos, claro está.
Acto seguido yo puedo aseverar que Dios no
existe sino lo pensamos. La idea resulta perturbadora para quien pueda razonar;
pero en esta contradicción está la clave de nuestra propia desgracia. Niego a
Dios , o simplemente lo omito , y con ello basta para simplificar la razón de
nuestra propia existencia.
Ya nos proclamamos hijos de Dios; pero
previamente lo negamos. Al menos los ateos no creen que exista un Dios, pero
los creyentes no somos menos hipócritas que aquellos, puesto que nos ocupamos
de regular la existencia de todo lo que es o existe.
A diferencia de nuestra razón, un ave es una
ave, una planta es una planta , y cada cual ejerce su función sin alterar el
orden que los rodea. Quizá están muy evolucionados , o demasiados ocupados en
sus funciones como para estar preocupándose, o estar razonando, su propia
existencia . Simplemente son; aunque
para ellos mismos , estamos presumiendo que no saben que existan. Así la luz, y el resto de las cosas. Todo es
parte de una gran totalidad que no gira particularmente alrededor de nosotros;
si no que somos parte de un sistema mayor de energías.. Claro es mas práctico
hacer girar al universo alrededor de nuestra propia conveniencia.
¿Somos acaso la primordial razón por la que
el universo es ? De ser así , la totalidad es simplemente energía que se está
expandiendo dentro de una gran vacío. Un sistema extraordinariamente
inútil. Pero no es así, puesto que ya
tenemos la certeza que funciona bajo “las reglas” de su propia armonía . Todo es
parte de un equilibrio total.
A
veces , Yo he llegado a elucubrar que somos la plaga que azotó a los planetas
cercanos, incluyendo a la luna y su desértica esencia. En todos ellos hay una
característica similar: No hay vida, al menos como aún la conocemos. A todos
los hicimos polvo, como ya se está maquinando volverlo hacer con “las nuevas
bombas” que quizá ya usamos en otros tiempos y en otros lugares.
Nadie echa de menos lo que no ha vivido, y
quizá por eso deseamos tanto regresar a los lugares donde ya hemos estado. ¿Acaso ya estamos
buscando otro refugio donde forjar otro desastre como el que estamos haciendo
en nuestro vecindario terráqueo?
Yo prefiero estar equivocado en cuanto a mis
presunciones ; pero la realidad me contradice. Seguimos viendo al cielo cuando
nos aplasta nuestra propia torpeza.
Seguimos echándole la culpa a un Dios al que
ni siquiera obedecemos en sus reglas básicas para la convivencia universal.
Seguimos viendo en las guerras un camino para la paz, seguimos aceptando
asesinatos a mansalva en nombre de Dios.
Seguimos utilizando a Dios como herramienta para segregar al prójimo.
¿acaso no hemos hecho de la fe una excusa
para discriminar a los que no comparten nuestra misma fe? Es muy contradictorio
que nos proclamemos hijos de un creador para destruir su obra.
Aún deseo saber que los demás existen y que ello
priva en mi propia existencia. Por eso me tomo la libertad de declarar que
existo, y esperar que yo exista en la razón del prójimo… al menos en el
cercano.
febrero de 2016
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